¿Qué queremos?
“El mayor peligro de los gobiernos es querer gobernar demasiado.”
Conde de Mirabeau (1749-1791) Político, escritor y orador francés.
“Hay que querer hasta el extremo de alcanzar el fin; todo lo demás son insignificancias.”
Fiodor Dostoievski (1821-1881) Novelista ruso.
“No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.”
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.
¿Qué queremos?
¿Cómo te imaginas tu día a día en Caracas?… mejor dicho ¿Cómo te imaginas tu día a día en Venezuela?
Aquí va mi respuesta:…
Me imagino levantándome a una hora decente (seis y media de la mañana estaría bien). Salgo ligeramente despeinado y tras haberme lavado la boca a comerme un cachito y tomarme un café en una de las mesas que está en la plaza cerca de la panadería del Portu mientras los “adultos mayores” leen sus periódicos del mismo modo que lo han hecho toda la vida. Me gusta escucharlos mientras planifico mi día, algunos hablan de la época en que mandaba Perez Jiménez y otros incluso hablan sobre cuentos de Gómez.
Veo pasar un autobús escolar mientras otros chicos van en bicicleta a sus colegios.
Al regresar a mi apartamento hago algo de ejercicio mientras oigo el podcast sobre las noticias de Venezuela que Jogreg ha publicado (lo puedo sentir sonreir al hablar). Me baño y salgo a mi trabajo. Tengo mi auto en el estacionamiento, pero prefiero el transporte público porque es más eficiente y seguro, además, disfruto de la vista mientras camino y siempre consigo algún libro interesante en los estantes del metro.
La mayoría de las personas a mi alrededor están algo apresuradas y caminan a sus labores como si esto fuera lo más importante del mundo, sin embargo todos se toman un instante para decir: “Buenos días”, “por favor” y “gracias” mientras transcurre el diarismo.
Me gusta vestir elegante aunque informal (pues es la norma en esta ciudad). En la plaza de la urbanización los adolescentes practican sus malabares, los universitarios leen y pintan cuadros, mientras los niños juegan a la pelota y las señoras intercambian recetas de cocina. El tráfico, aunque abundante, es fluido y ordenado en la calle. Todo el mundo carga un teléfono con WiFi, pues la red de redes es gratuita en la ciudad.
Durante mi descanso, bajo a donde la señora Beatriz a almorzar y le pido un pasticho de esos que saben a Italia con su respectivo cafecito. Recibo una foto de mis amigos en el extranjero al revisar mi correo… me dicen lo mucho que extrañan estar en Venezuela y lo contentos que están del progreso que ha tenido el país en materia económica. En un par de meses debo ir a visitarlos, pues mis vacaciones están por llegar y las agencias de viajes están ofreciendo unos paquetes super accesibles. Regreso a la oficina y decido que quiero caminar de regreso a mi apartamento al terminar el día.
Cuando llega la noche, camino sin prisa hasta el lugar de donde salí, en busca de un merecido descanso. Antes de acostarme a dormir, doy gracias al cielo por todas las bendiciones que tengo y, finalmente, pienso que ahora sí quiero tener un hijo… y quiero que crezca en esta ciudad.
No sé ustedes… pero últimamente me he dado cuenta de que llevo buena parte de mi vida observando mi realidad y resaltando lo que no quiero. Hoy quise “vivir” a través de las letras, cómo es la ciudad en la que quiero vivir… y quiero creer que creo que no es imposible lograr una ciudad así en Venezuela.

















En Gente de a pie nos proponemos ensamblar dos grandes potencialidades: la generación de un nuevo espacio de información y promoción de venezolanos interesados en la democracia como sistema de gobierno, y, la utilización sistemática de nuevas tecnologías multimedia. ¿El añadido? ¡El trabajo en red!
Mery Veloso dijo:
Pablo, tu articulo me llevò a salir de mi mundo real, del aquí y ahora en la que muchas veces desearía no estar, para adentrarme en ese inconsciente que guarda celosamente la memoria y que en muchas oportunidades evocas con la idea de encontrar recuerdos que te llenen de alegría, esperanza y paz.
Ese país que describes lo viví, no tan lejano como piensan a veces mis hijos. Esa Caracas amable, donde los niños tenían espacio en las calles y en las Plazas, dónde jugar y correr, socializar con otros niños era lo cotidiano. Compartir con los ancianos que se reunían para la tertulia y resultaban los cuenta cuentos más increíbles. El policía imponía respeto y a la vez velaba por la seguridad del ciudadano. Los vecinos eran nuestros ángeles guardianes, la familia extendida con la que intercambiamos hallacas en navidad y la jalea de mango en la cosecha. El bodeguero que nos regalaba la ñapa o el caramelo a escondidas, el vendedor de dulces criollos y el chichero apostado en las puertas del colegio y el Liceo que vendía lo que su mujer preparaba. Que con tanto sacrificio sacaba a su familia adelante para mandarlos a estudiar para que fueran “hombres de bien”.El venezolano dispuesto abrir su casa sin recelo al “musiu”, alegre, que recibía sin resentimiento y con un agradecimiento una ayuda. En la escuela pública se impartía una educación de calidad con los mejores maestros. Compartíamos todos, desde el hijo del conserje, cómo el del director, el médico, el político o militar. Sin conflictos…
Estoy consciente que al pasado es imposible regresar, no es la idea, porque años de evolución humana han resultado en progreso para el hombre. El futuro es también muy difícil de pronosticar, pero para que podamos llegar a él, estoy convencida que el presente es lo importante. Es el que tenemos que construir, reinventar, por eso coincido con tu reflexión, estoy clara lo que no quiero para mi ciudad, para mi país. Estamos inmersos en una crisis y si lo analizamos sin pasión, sino desde la razón, nos lleva a concluir que toda crisis es el resultado de “crisis de valores”. Somos nosotros los ciudadanos los que debemos decidir ¿Qué queremos…? ¿Cómo queremos vivir aquí y ahora…? Y asumir el Compromiso para que los cambios se den.
Soy optimista, porque toda crisis = oportunidad.
“El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados”.
(Jean Paúl)
Escrito el Septiembre 21st, 2009 a las 19:35
Maryori dijo:
Sabes, comparto tu iniciativa y si en algo podemos tener la total libertad es en los sueños.
Bueno yo no se si podria vivir sin el vallenato que pone mi vecino durante todo el día, a todo volumen por supuesto y las rancheras, jejjeejeeje pero si vivir en una carapita (es el nombre del barrio en el que habito) donde al salir de mi casa, vea que las tuberias de aguas blancas y negras estan correctamente ensambladas, cumpliendo su funcion de canalizar las aguas; hacer la cola para subir al yeep, ordenadita cada quien respetando su orden de llegada y con los buenos dias por supuesto, llegar al metro y que el tiempo para esperar un tren sea el reglamentario osea 4 minutos maximo en hora pico, como no hay tanta haglomeracion de personas, los que se quedan pueden hacerlo y los que nos vamos tambien, como el sistema funciona eficientemente, puedo llegar a buena hora al colegio de mi hija, dejarla darle un beso y un abrazo decirle dios te bendiga de una forma pausada, caminar a tomar mi camioneta, como es seguro, solo doy los buenos días sin fijarme tanto en quien se sube o se baja , que actitud tiene por si va a robar estar pendiente, no señor ya me puedo olvidar de eso, en esta ciudad esas cosas no pasan.
Yo Sueño con poder hacer cosas normales como llegar a tu empleo de una forma desente, poder ir a ver un espectaculo , proque el sueldo te alcanza para pagar las entradas, sin preocupacion de como hare para pagar los demas gastos basicos, sueño con dejarle un pais a los jovenes con areas y lugares de deportes y recreacion, donde se complementen esos valores aprendidos en casa y en la escuela, creciendo como seres productivos. Sueño con muchas otras cosas, seria muy largo de contar, pero como tu tambien sueño, aaaaaa pero confio enque se pueden hacer realidad.
Escrito el Septiembre 22nd, 2009 a las 10:00
Joan Paolo De Luca dijo:
Muy bueno tu articulo pana, yo nunca he vivido en caracas, excepto una vez en el 2001 haciendo unos cursos para inflar mi curriculum. Vivia en chacao a dos cuadras del sambil, fue magnifico, pero de verdad no me gusta la ciudad, lo ironico es que casi todos los que conozco que viven en caracas adoran su vida alli asi que algo bueno debe tener.
Es una lastima que cada vez esta mas peligrosa, cochina, mas colas, mas antipaticuras de la gente, mas cara. De verdad hace falta lanzar unos cohetes de napalm es los “bordes” de caracas donde estan los ranchos, muchas cosas cambiarian, hariamos una especie de RESET jeje.
Escrito el Octubre 7th, 2009 a las 23:29