En Venezuela, hacer turismo es siempre una aventura
Recientemente hice un viaje a la isla de Margarita, luego de 12 años que no la visitaba. Decidimos ir por tierra hasta Puerto La Cruz y allí tomar el ferry.
Venezuela es un país con una gran red de carreteras y autopistas y, teniendo la gasolina a un precio irrisorio, debería ser sencillo y placentero llegar a cualquier destino de la geografía nacional sin mayores tropiezos y disfrutando de los maravillosos paisajes. Pero, en lugar de turismo, en Venezuela hay que ser verdaderos aventureros al ir de una ciudad a otra ya que la “travesía” está llena de imprevistos, tropiezos y peligros.
Para comenzar, el estado de las vías es deplorable. ¿Cómo es posible que una ruta turística que va de Caracas, ciudad capital, hacia el oriente del país donde están playas fabulosas y el acceso al Caribe, tenga unas carreteras llenas de huecos y que en 50 años no se haya terminado una autopista? Para quien no sabe, de Caracas a Puerto La Cruz se va por una carretera doble vía, sin separador en el medio y con tantos huecos, fallas y “sorpresas” que hay que encomendarse a todos los santos para que no lo agarre la noche mientras viaja por allí. Y, hay que recordar, es una vía de tráfico pesado donde transitan camiones, gandolas y autobuses.
Yo creo que en el Ministerio del Poder Popular para las Obras Públicas y Vivienda ha estado tan ocupado en los cambios de nombre que no ha tenido tiempo de verificar el estado de las vías públicas bajo su competencia. ¿O será que nos les caen bien los gobernadores de los estados Miranda y Anzoátegui y no los quieren ayudar a promover el acceso de los turistas? También podría pensar que en el Ministerio del Poder Popular para el Turismo creen que ya existe la teletransportación o que todos pueden viajar por avión a cualquier destino en Venezuela.
Dejando ese “inconveniente” de lado, pasemos a la parte dos de la proeza de llegar al ferry. Ya hace 12 años pasar de Barcelona (capital del estado Anzoátegui) hasta Puerto La Cruz era un fastidio por un trabajo que se estuvo haciendo con las tuberías. Esta vez pensé que había regresado en el tiempo, porque aún hoy se tiene que sufrir con el tráfico en esa zona por la construcción de un puente o distribuidor (no entendí que era) llamado La Victoria. Me imagino que lo llamaron así porque al llegar al otro lado todos gritamos ¡Victoria!
Como mi objetivo era ir al ferry, no tuve mucho tiempo de ver la ciudad. En especial, porque hace falta poner mucha atención para encontrar las señales de tránsito que indican como llegar. Desde siempre Puerto La Cruz ha sido una ciudad con mala señalización y no entiendo porque no hay una vía directa desde la autopista al puerto sin tener que pasar por las callecitas de la ciudad.
Luego de todo este periplo, abordamos el ferry sin mucha espera. Y entonces comienza el suplicio llamado Conferry. Si compro un pasaje V.I.P, que es más caro y supuestamente más cómodo, ¿no merezco al menos una disculpa porque no hay aire acondicionado? Nadie nos ofreció ni siquiera un jugo como compensación.
Llegar a Margarita, lugar turístico por excelencia, y ver el puerto Punta de Piedras hace que te preguntes si tomaste la decisión correcta. Sin embargo, el resto de la isla me pareció tan bella como siempre. Buenas autopistas y calles, playas con servicios, centros comerciales y restaurantes. Los precios del Puerto Libre no me parecieron tan baratos y se nota que ya no hay la variedad de productos que se podían conseguir.
Lo que más me gustó fue Pampatar y su calle gastronómica con diversos restaurantes. Ideal para pasar una noche con un grupo de amigos o la pareja, sin tener el bullicio del Sambil o de la Av. 4 de Mayo.
Disfruté mucho mi estancia en la Isla de Margarita. Lástima que de regreso tuvimos que sufrir, otra vez, de la ineptitud de Conferry pues el ferry “express” se tardó el doble del tiempo de viaje. Salir de Puerto La Cruz fue otra tortura, tardamos una hora del puerto a la autopista.
Ya en la vía de regreso, paramos en el santuario del Cristo de Jose para pedirle que nos recargue la protección y las bendiciones necesarias para viajar a través de Venezuela y no morir (de la rabia) en el intento.

















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Kharina Guipe dijo:
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Escrito el Noviembre 3rd, 2009 a las 18:00