¿Pueblo?
¡Pueblo!
Wikipedia dice entre otras cosas que: “Pueblo, en teoría política y derecho constitucional, es el sujeto de la soberanía nacional entendida como soberanía popular.”
Ahora bien… y a lo que voy es a mi opinión sobre el uso de la palabra “pueblo” por los funcionarios públicos identificados con el partido de gobierno, sin importar su rango. Y por otro lado al uso de “pueblo” por los medios de comunicación, sus periodistas, los entrevistados y otros voceros.
Me es sumamente dificil y diría que absolutamente incómodo el término “pueblo” como lo vociferan a diestra y siniestra los funcionarios públicos partidiarios del gobierno actual.
Ellos se refieren al “pueblo” como una masa de harina que moldean a su propio beneficio; en algunos casos se refieren al “pueblo” como solo a sus seguidores, fieles y obedientes, personas que hacen, dicen, piensan, actuan, viven y hasta mueren como les es ordenado, sin oponerse, resistirse ni al menos cuestionar lo que sus superiores ordenan, como si se tratase de ganado humano.
Ése es el que justifica toda clase de acciones arbitrarias, ese “pueblo” es por el que se propinan injusticias, se promulgan leyes, se contraen acuerdos, se destruyen alianzas, se cede territorio, y hasta se compran armas, ese “pueblo” que en esa suerte -pero mala- de práctica al mejor estilo Robin Hood, quitan propiedades a quienes bien se las han sudado, apartan de sus trabajos a millones de personas que pertenecen al __________ (usted rellene este espacio); y hacen cualquier barbaridad porque “ellos” (los líderes y actores pro gobierno) son a final de cuenta el “pueblo” que manda…
Pueblo periodista, pueblo comunicador
Por otro lado y dejando inconclusa la idea anterior, me sorprende oir y leer de periodistas, entrevistados y otros voceros que no comulgan con las acciones del gobierno de esta ya larga década, referirse al “pueblo” como si ellos fueran ajenos a él, siempre en tercera persona, en este caso no refiriéndose a esa masa moldeable, pero sí a esa masa a la que no se pertenece…como a ese ente ajeno por el cual no se desea ser identificado, y por el cual no se quiere que acometan ninguna otra accion que resulte indigna, errada o impropia.
Pues bien… Yo, tu, el, ella, nosotros, ustedes, y ellos somos “pueblo”.
No podemos darnos el lujo de permitirle a un ministro o a cualquier otro vocero autorizado del gobierno que diga que le va a quitar a su dueño legítimo unas radios, un canal, unos equipos de trasmisión, una concesión, un voto, unas fábricas, unas procesadoras de alimentos, unas navieras, un astillero, unas fincas, unas tierras, unos edificios, etcéteras, etcéteras, y etcétera por causa y razón del “pueblo”.
Por cierto todas estas expropiaciones, invasiones y cierres rellenos de “pueblo” que las ponen en marcha, les dan razón de ser, y las mantiene vivas y saludables, esta vez si por y para nuestro “pueblo”.
¿En qué momento fue que todos los que hacían vida laboral en esa cantidad de expropiaciones dejaron de ser “pueblo” y se convirtieron en flora y fauna, cuándo fue que la cédula de identidad de todos ellos, de mujeres y hombres como tu y como yo, dejo de lucir la nacionalidad: Venezolano, y comenzó a etiquetar a la gente de “alienígena“, “marciano”, “extraterrestre”?
O mejor aún: ¿Cuándo fue que el “pueblo” por no estar con el gobierno se volvió: escualido, oligarca, imperialista, pitiyanki, golpista, ultraderechista, Hitleriano, Mussoliniano, Agente de la CIA, ricos del este, explotadores, y cualquier otro descalificativo que a bien tienen los ganados al gobierno imponerle a nosotros el “pueblo”?
¡Que gran falta de respeto!
Yo recuerdo haber aprendido no solo en la educación formal que a pesar de uno que otro bemol, fue de muy buena cálidad, sino además en casa, en familia que “pueblo” eramos todos, independientemente de cualquier etiqueta con el cual se quisiera describir a un grupo de interés en particular.
Tenemos que comenzar a llamar a las cosas por su nombre. Tenemos que darnos por incluidos en las frases de esos ministros, tenemos que aclararles a ellos, a nosotros mismos, al mundo, a todos que nosotros SOMOS EL PUEBLO.
Pueblo soy yo; pueblo eres tú…
Espero no tener que escuchar nunca mas una periodista preguntar que será lo que hará tal o cual ministro o agente pro gobierno con aquello que acaba de afectar, dañar o simplemente publicar en gaceta, para darselo al “pueblo”.
Espero que la pregunta sea: ¿Cómo, si “pueblo” somos todos, usted señor fulano de tal, se atreve a hacer esa acción en nombre mio sin mi justo consentimiento, ni el de mi constitución?
Ojalá sintamos cada día mas que la cosa es contigo y conmigo, que nos tomemos el problema como propio, y que lo sintamos tan adentro y tan doloroso que gritemos: ¡BASTA! ¡YO SOY “EL PUEBLO” Y DIGO BASTA !
No me falte mas el respeto…
Incluyanme a mucha honrra.
Firma EL PUEBLO VENEZOLANO (Por cierto, el Soberano)
Definiciones de Pueblo:
Según el diccionario de la Real Academia Española, “Pueblo” significa:
(Del lat. popŭlus).
1. m. Ciudad o villa.
2. m. Población de menor categoría.
3. m. Conjunto de personas de un lugar, región o país.
4. m. Gente común y humilde de una población.
5. m. País con gobierno independiente.
Y según Wikipedia:
“Pueblo”: es el conjunto de personas de una nación, aunque también puede entenderse como el de parte de un país, el de una región o el de una localidad, o incluso asimilarse al mismo concepto de país o de localidad (especialmente para una población rural. También puede entenderse como una identificación étnica (racial o cultura), sobre todo en expresiones como pueblos primitivos o pueblos indígenas de la actualidad, o pueblos antiguos en épocas históricas pasadas.
En cambio, el concepto de pueblo en las naciones-estado modernas y sobre todo en las naciones de ciudadanos contemporáneas (muy plurales y heterogéneas en su composición demográfica, social, antropológica y cultural, y que incluso ponen en valor esas diferencias) corresponde a un término propio del derecho constitucional.
No obstante, la definición de pueblo es muy compleja, polémica y no exenta de ambigüedad; y lo es desde los orígenes de los sistemas jurídicos y del pensamiento político occidental.




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