“El paso del tiempo condena al olvido la memoria de un país”
Arthur Miller (Dramaturgo estadounidense).-
MARTES - PREGIRA
La maraña de cables nos dio la bienvenida al sector El Rosario de Las Minas de Baruta.

Los funcionarios locales nos escoltaban mientras rechazábamos los chalecos antibalas. “Si van a ir pa’ esa zona deben ponerse ésto… los habitantes de allí tienen una culebra montada desde lo del domingo…”.
Tras intercambiar una breve mirada con mis compañeros, tomé la palabra: “Tranquilo oficial, no es necesario trasladarnos hasta allá. Este lugar tiene suficientes problemas. La calle con la basura amontonada al lado del comedor comunitario tiene todo lo que necesitamos para el reportaje. Nos vemos el jueves para transmitir en vivo…”.
JUEVES - DIA DE LA TRANSMISIÓN
¡Gloria, –gritó doña Amparo- llegaron los de la prensa! Al instante asomó su cara la cocinera del comedor. Rechoncha y con una sonrisa de oreja a oreja me recordó de nuevo a las “señoras milenarias” que llevan su vida entera vendiendo empanadas en “El Palito”. Al verme se acercó y dijo contenta: “Mijo que bueno que vinieron… a ver si ahora sí es verdad que la alcaldía nos limpia la calle y los niños dejan de comer con ese olor a podrido al lado de uno”. Las autoridades comenzaron a llegar, y con ellos el camión del aseo. “Hacemos lo que podemos… pero la comunidad también tiene que poner de su parte”.


“Móntate un momento en la moto para que veas esta cancha de baloncesto que rescatamos, por ejemplo”. A menos de una cuadra había otro aro… a mí mente vino de nuevo que Caracas debería ser conocida como la capital de los contrastes. Dudo que existan muchos lugares en el mundo en donde dos aros de baloncestos situados tan cercanos uno del otro, puedan lucir tan diferentes.


El reportaje fue un éxito. Por primera vez hubo más autoridades de las que se podía entrevistar. La comunidad hizo sus propuestas para solucionar el problema de la basura. Un vecino aprovechó para hablar sobre el mal estado de los cimientos de su casa… “si vuelve a llover fuerte, esta vaina se cae”. El camión limpió la calle, nosotros recogimos nuestros peroles al terminar y nos fuimos entre sonrisas y deseos… “ojalá y se mantenga limpio…”
Los vecinos prometieron que iniciarían una campaña de concientización para que ya nadie arrojara desperdicios fuera de las horas establecidas y los lugares reglamentarios.
Del incendio ni siquiera se habló, aquello ya era una noticia demasiado vieja. La señora Gloria me recordó cuando nos marchábamos, que no había tenido tiempo de decir que le faltaba el gas para el comedor comunitario… los policías volvieron a sus chalecos antibalas… todo esto ocurrió la semana pasada.
Un escritor llamado Roger Martin du Gard dijo que la vida sería imposible si todo se recordase, y que el secreto para vivir bien está en saber elegir lo que debe olvidarse… me pregunto si los vecinos de El Rosario recordarán que parte de la solución a sus problemas está en sus propias manos, si las autoridades recordarán que la mejor manera de atender una emergencia es evitando que ocurra o si, como suele suceder, es más fácil olvidar…