9
Septiembre , 2010
Jueves

Gente de a pie

Infociudadanía desde Venezuela. Periodismo ciudadano y tejido de redes para nuevos infociudadanos

No abundan los trabajos reflexivos sobre la naturaleza del oficio periodístico y las consecuencias de ...
¿Será que estamos jugando a ponerle la cola al burro y no lo sabemos o ...
Estos son algunos ejercicios de vocalización que pueden realizar previo a la grabación de sus ...
Según las proyecciones de Roberto Briceño León, doctor en Sociología y miembro del Observatorio venezolano ...
Cada vez que se conversa con un venezolano van a escuchar la cantidad de cosas ...
¿Por que los caraqueños se consumen en las horas de cola? El Instituto Nacional de ...
Pasó así. Buscando el resultado oficial de las pruebas internas de la Escuela de Comunicación ...
El viernes 31 de julio comenzó una carrera colosal a favor de la libertad de ...
Muchos debates en estos días tocan el tema del uso de internet en Venezuela; nosotros ...
He presenciado cosas buenas y malas, muchas para mi gusto, porque tengo la mala costumbre ...

Información: la verdadera revolución social

Escrito por María Eugenia el Octubre - 7 - 2009 1 Comentario

3917106421_8df223930e_m

¿Qué esta pasando en América Latina con la libertad de expresión? Será que los presidentes definitivamente tienen la virosis del “impolutismo severo” terminología auténticamente endógena, que se me ocurre por eso de impoluto. (Limpio sin manchas, según la Real Academia Española), o es que el populismo se ha contagiado por estas latitudes, más que el virus de la influenza H1N1.

Esta nueva manera de acallar lo que no les gusta que se diga, va directamente en contra de los ciudadanos. No se puede seguir apabullando a la libertad de expresión, pues ella representa “la voz de las masas”.

Será que es una nueva enfermedad infecciosa, que está causando furor en las pasarelas presidenciales y va tomando un matiz de reyes y reinas, que se creen intocables en sus reinados y quieren imponer los hierros del silencio, a todos los que se vieron de pronto, atados a su magnánimo reino.

No se puede permitir que se enmudezcan las voces discrepantes, que colocan en la boca común, los buenos o quizás no tan buenos meritos, de los distinguidos personajes de la realeza gubernamental.

Ellos, que han sido elegidos para gerenciar la empresa de sus países  - ya que cada país pertenece a cada uno de sus ciudadanos - son las personas que deben brindar sus mejores oficios a esa labor en común “llamada patria”.

No es meritorio voltear las cosas a conveniencia de unos pocos “con poder otorgado” y en contra de unos muchos  “con poder subyugado”.

Si la excusa radica en que los medios de comunicación forman matrices de opinión no veraces, o que proceden para ventaja de si mismos o de otros, o que van en contra de algún ciudadano del estado, llámese: presidentes, ministros, jueces, policías, militares, o cualquier ciudadano del poder público, existen mecanismos ajustados a derecho para sancionarlos por la falta cometida. Pero lo que no existe es el prohibir el derecho que tenemos todos a estar informados, de los trapitos blancos, rojos o negros, que se encuentren en la lavadora de aquellos que están ejerciendo una función de servicio público y a la cual accedieron por voluntad de la mayoría de sus pueblos.

¿Será que tenemos que inventar una vacuna para colocársela a los señores presidentes antes de que se apoltronen en las sillas del trono, para evitarles la embestida del malévolo virus y entiendan sin derecho a pataleo, que ellos son nuestros representantes y nunca nuestros amos?.

¿Será una nueva epidemia que cada vez se está haciendo más contagiosa entre nuestros presidentes y esta llevando a terapia intensiva a muchos medios en América Latina? Si es así;  tal actitud solo puede indicarnos que las cosas no se están haciendo bien…

El silenciar a los medios de comunicación,  a punta de leyes aprobadas por una mayoría legislativa del momento y no enfrentarlos con las acciones comprobables, es un mal que no trae beneficios a los países y mucho menos a sus gobiernos.

En pleno siglo XXI, donde las comunicaciones van marcando la vanguardia entre los habitantes del mundo, resulta incoherente - para no decir otra cosa - que se esté dando este efecto de regulación tan burdo.

¿Es acaso que las ideas no les dan para defender como debe ser sus administraciones, o es qué en realidad la cuestión es tan sórdida que no les queda más remedio que hundir en el fango de un mutismo impuesto,  todas las informaciones que no les favorezcan?

Esta situación va en contra de la evolución, si bien los medios de comunicación son un poder a nivel mundial, no es haciendo leyes, alienando cerebros o amordazando plumas que se le hace frente. Eso es una especie de auto confesión de su temor y el que no la debe no la teme.

Hay suficientes formas legales para desmontar con hechos veraces, que lo que se informa no es la verdad y por lo tanto se pueden aplicar las sanciones correspondientes a los que cometan la falta.

Cada quien es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice … o como dicen por allí, unas palabras sabias… “por sus frutos los conoceréis”. Pero si se toma la medida de silenciar a punta de poder, a esas multiplicidad de voces que expresan o denuncia (bien sean verdades o mentiras)  y no se deja a las personas discernir al respecto ¿Cómo se va a hacer, para que tengan un criterio propio, para que no se equivoquen cuando por medio del voto, elijan a quienes van a ser sus gobernantes por un determinado periodo de tiempo?

Siempre se ha dicho que la información es la mayor de las fuerzas y quizás, por este motivo los que se adueñan de ella, la quieren controlar tanto.

Es como si el ser humano atentase constantemente contra si mismo, tratando de guardar en el banco del “mío solito”, toda la información para mantener a favor el crédito deudor del dominio de los ignorantes.

El mundo tiene que ir en evolución, tiene que romper las normas que aprisionan la inteligencia y el desarrollo del colectivo, tiene que humanizarse, educarse y enseñarse a así mismo para dar la opción por igual a todos los seres del planeta.

Es aquí, donde la información es la clave para alcanzar ese crecimiento, es la única manera de liberarse de las cadenas impuestas por tantas organizaciones, gobiernos, sectores de poder, etc., que han hecho del poder “el dominio del hombre por el hombre”.

Un mundo informado, es un mundo más pensante y esto a su vez crea mayor oportunidad de desarrollo para todos. ¿O es qué simplemente el juego macabro consiste en que unos pocos manejen el destino de mucho, para que sigan las diferencias enlutando a la humanidad?

La libertad es algo inherente al ser humano, y ese derecho debería ser el objetivo común de todo ser viviente, ese es el verdadero camino para desarrollarse en conjunto como ciudadanos del mundo.

Hoy la tecnología esta abriendo una luz, en vía de ese camino y en el cual, la ocasión se propone para todos por igual.

La web 2.0 es prueba de eso. Precisamente en estos tiempos de apertura y oportunidades independientes para cualquier mortal, es que los gobiernos están tratando de cerrar las puertas a las mayorías. ¿Será que quieren que sigamos sometidos a sus egoísmos y ambiciones personales?

No debemos claudicar y dejar que se nos siga utilizando, ya que la misma inteligencia humana se ha zafado de las limitaciones impuestas por los poderes del mundo. Tenemos derechos merecidos, al igual que deberes recibidos y queremos estar informados para poder comprender por cuenta propia y actuar con conocimiento de causa, para ayudarnos “todos” a formar y participar activamente de un futuro mas digno, para cada uno de los habitantes del planeta.

Ya es hora de que se nos deje ser, que se nos escuche, que se nos tome en cuenta y que se nos permitan formarnos en base a nuestras propias conciencias, esas que deben estar rivalizadas solamente por el buen accionar para con nosotros mismos y para con los demás.

Déjenos comunicarnos libremente, déjennos debatir las ideas para formarnos un criterio personal, déjenos pasar de ser utilizados, a ser útiles, déjenos pensar libremente y concluir por nuestra propia sapiencia, déjennos estar informados de todo, para poder accionar a favor del bien del colectivo, déjenos crecer en comunidad y no bajo el mandato de algunos.

En conclusión: déjennos informarnos para aportar soluciones en paz y lograr hacer en conjunto la verdadera revolución social.

¿A dónde se fue el instinto maternal?

Escrito por Guzmar el Septiembre - 12 - 2009 5 Comentarios

pc050105He presenciado cosas buenas y malas, muchas para mi gusto, porque tengo la mala costumbre de tomarme todo a pecho. Otros lo llamarían vivir intensamente. Yo diría que me preocupo más de la cuenta. Lo cierto es que lo que quiero contar me preocupó “más de la cuenta”.

Acostumbro llegar a la radio a las 6 de la mañana, hora en que sale al aire mi programa, siempre con un dejo de cansancio por mis funciones como periodista, mamá, esposa, hija y amiga, entre otros cargos que preferiría no intentar definir en esta tribuna porque definitivamente sería otro artículo.

Como es costumbre bajo del carro de mi tío, quien diariamente se ha tomado la tarea de llevarme al trabajo. Es parte del amor paternal que siempre ha sentido por mí y del afán de protegerme a pesar de mis 28 años.

Ese día llovía, no a cántaros, pero llovía. Escasamente había encontrado en el camino a la emisora uno de los periódicos impresos que siempre leo al inicio del programa, porque en Barquisimeto cuando cae llovizna los pregoneros desaparecen de las calles protegiendo su mercancía de los embates del agua.

Finalmente bajé del carro. En la emisora, que también es sede de un instituto universitario, conviven una pareja de perros que hace más de 15 días tuvo media docena de cachorritos de los cuales 2 murieron pocos días después de nacer, cada mañana al llegar voy pendiente por si anda uno por allí, tengo debilidad por los cachorritos.

Ese viernes, fue igual, divisé mis alrededores esperando ver a uno. Mi tío aun estaba estacionado esperando que entrara a la emisora, yo continuaba con mi paso lento a pesar de la llovizna esperando ver a los perritos, de repente, mire a mi izquierda y allí estaba uno, chillaba con voz muy bajita, no sé si porque estaba lejos de su mami o porque se mojaba con las gotitas de lluvia, parecía no poder andar.

Inmediatamente mi personalidad de “súper heroína” salió a relucir (me preocupé más de la cuenta), y decidí acercarme para ayudarlo a resguardarse, no había dado dos pasos cuando escuche el ladrido de la perra, su mamá, venía directo hacia mí con los dientes afilados, mirándome como a una enemiga, su mirada de furia me heló instantáneamente la sangre, el corazón se me salía del pecho, no podía pensar en nada, me paralice.

Luego tuve un pensamiento al mejor estilo de Pinky Dinky Doo (los que tiene hijos sabrán que es un dibujo animado muy mal hecho que transmite Discovery Kids), ella siempre tiene una gran idea en los peores momentos, y llegó a mi mente el periódico, el único que había conseguido, no pregunte como conecté mi pensamiento sobre el miedo que los perros le tienen a los periódicos con la tensión de mi musculatura y reflejos paralizados para levantar finalmente mi brazo y amagarle con el diario.

¡Bingoo! La había ahuyentado, mi tío también se había bajado del carro y piedra en mano me ayudó a alejarla definitivamente, entré temblando a la radio pero con el pensamiento fijo en la ferocidad con la que esa madre protegió a su pequeño hijo. No pensaba en mi susto, en lo cerca que estuve de una mordida sino en el instinto maternal de ese animal, que dicen los especialistas que no razona, pero sin embargo es capaz de convertirse en fiera salvaje para defender a quien quiere, al fruto de su vientre.

Y rápidamente todos esos pensamientos se fueron mezclando con la sensación de pérdida y de tristeza, y llegó a mi cabeza una interrogante ¿Por qué muchas madres venezolanas -y me incluyo- no hemos defendido con esa fiereza la integridad, el futuro y las condiciones de vida de nuestros hijos? Y otra más ¿Por qué hemos permitido que decisiones arbitrarias de otros le quiten la posibilidad a nuestros niños y adolescentes de crecer en un lugar donde su pensamiento se respete, donde sea considerado una voz que tiene voto y derecho a elegir lo que quiere para su vida?

¿Por qué el silencio ensordecedor de estos últimos días? ¿Es que acaso estamos ciegas y ciegos? ¿sordos tal vez? ¡Ah, ya sé! ¿Es que no podemos dejar el disfrute de las vacaciones a la orilla de la playa por un momento para defender lo que tenemos y nos quieren quitar, no por nosotros sino por los que heredarán los frutos de esta tierra?

Me quede abismada como días atrás, en CC Sambil Barquisimeto un grupo de jóvenes estudiantes entro a pesar de la vigilancia, con pancartas y consignas hasta la feria de las comidas para protestar por la aprobación de la ley de educación y los presentes no pasaron de aplaudirlos, cuando fueron sacados del recinto por oficiales de seguridad, nadie, ni una persona, fue capaz de salirse con ellos y menos de dejar su esparcimiento para apoyarlos en la causa. ¿Cómo defender nuestros derechos si la desidia y la irresponsabilidad no nos dejan caminar?

Este es un auto reclamo, pero si toca sus fibras, su conciencia, no lo deje para mañana, exija respeto, y levante su voz hasta que muchas más acompañen la suya para formar un coro fuerte y vibrante, seguramente escuchará la mía.

La consigna que nos hará reencontrarnos

Escrito por Pablo Sánchez el Agosto - 15 - 2009 3 Comentarios

“Si es cierto que en cada amigo hay un enemigo potencial ¿Por qué no puede ser que cada enemigo oculte un amigo que espera su hora?”

Giovanni Papini (1881-1956) Escritor italiano.

foto1

-¿Ellos vienen con ustedes? -preguntó la conserje al ver de reojo a los tres tipos que estaban entrando por la puertecilla que daba al techo del edificio.

- No. Yo no los conozco -contesté mientras la muchacha volteaba asustada hacia el precipicio que teníamos adelante; el técnico que montaba la antena se hizo a un lado de inmediato, me pareció que (al igual que la conserje) buscaba como huir del lugar.

-¿Ustedes quienes son? -preguntó el que parecía ser el líder- ¿De qué canal son?

-Somos de Televen -contesté de inmediato acercándome a él-, mucho gusto. Pablo Sánchez, productor de El Noticiero -dije tendiéndole la mano para darle la bienvenida sin hacer caso de las pistolas que mantenían visiblemente ocultas en sus manos bajo la tela de sus franelas. Mi mano se quedó en el aire sin recibir respuesta…

La cosa ocurrió hoy hace ocho días. Llegamos a eso de las nueve de la mañana al Palacio de Justicia con la misión de montar la antena de microondas para transmitir en directo para El Noticiero de medio día lo relativo al juicio de Lina Ron.  Al llegar nos informaron que no había autorización de las autoridades para instalar las antenas en el sitio acostumbrado.  Ningún medio podría transmitir en vivo desde allí.  Sin embargo, eso no nos detuvo.  Si algo he aprendido en mi vida, es que la palabra “no” jamás es aboluta; siempre hay alternativas.

Cuando llegó el técnico decidimos improvisar.  Buscamos otro lugar para transmitir.  Luego de evaluar los alrededores, decidimos que un edificio cercano podría servirnos (aunque eso implicaba un mayor esfuerzo y ciento cincuenta metros de cable hasta el Palacio de Justicia).  Tras un breve intercambio de palabras con los inquilinos, logramos el permiso.  Eran las once de la mañana, el tiempo apremiaba.

La manifestación había tenido sus “altas” y sus “bajas”.  Los simpatizantes de Lina Rona habían estado coreando consignas como: “Comandante Lina Rona, aquí está su batallón” y “Liberen a Lina Ron”.  Las voces se mezclaban con el discurso de un anciano que hablaba a través de un megáfono tratando de mantener en alto el tono de la “protesta”.  Tras una hora y media, el sol arreciaba y se notaba cierto cansancio entre los manifestantes.  Dos hileras de motos estacionadas a los lados del tumulto, demarcaban el sitio.  De repente alguien gritó: “¡Fuera Globovisión! ¡Fuera RCTV!”  El tono de los presentes se elevó como no se había escuchado en toda la mañana.  El aire que se respiraba comenzó a hacerse más denso.  Los efectivos militares que resguardaban la entrada del organismo, exhibían ahora en sus chalecos pequeñas esferas negras que (sin ser un experto) reconocí como bombas lacrimógenas.

Tras examinar el techo del edifico supimos que el sitio era perfecto para la transmisión.  Fuimos a la camioneta a buscar los ciento cincuenta metros de cable y procedimos a la instalación.  La conserje se mostró muy amable con nosotros.  La vista de las torres de El Centro Simón Bolívar se apreciaban en su vencida magnificencia, así como el verdadero volumen de los presentes en la manifestación.  Yo charlaba con la chica mientras el técnico terminaba de cuadrar la imagen y calibrar los instrumentos cuando ellos llegaron.

El más alto era también el más delgado, el que habló conmigo tenía una pequeña cicatriz en el rostro (de esas que trasmiten de inmediato que la vida no ha sido fácil), el tercero se movía muy rápido en todas direcciones con una gorra puesta.

- Vimos una vaina aquí en la azotea…

- Tranquilo mi pana - le dije- sólo estamos instalando una antena para transmitir para El Noticiero del medio día. Es todo.

- Bueno ustedes son Televen… Televen ta yien porque po lo menos, ustés sacan dos de un lado y dos del otro ¿Mentienden?… eso sí, si hubieran sido Globovisión, NO los dejamos instalar na! Esa gente lo que hace es sembrá el terror y manipular y uno no sabe pa que van a usar lo que graban.

- Mi hermano -contesté al fijarme en la convicción de su mirada fija en mí- si de algo estoy convencido por lo que usted dice -y lo dije muy en serio- es que usted, al igual que nosotros, sólo quiere lo mejor para este país -volví a tenderle la mano al final de mis palabras, y esta vez me la estrechó.

- Chamo le voy a decir una cosa -contestó- yo soy chavista radical… yo no como coba al momento de tener que hacer lo que sea para defender este país.

- Nosotros tenemos que promover la paz -dije- es parte de nuestra función como medios. El periodismo debe ser un Periodismo de Paz -no pude evitar sonreir ligeramente al acordarme de Luis Carlos.

- Chamo… chamo… así mismo es ¡Vámonos! - le dijo a sus compañeros.

- ¡Hey! -dije yo sin aguantar el impulso- mi nombre es Pablo Sánchez -repetí-, cuando quieran estamos a la orden…

- Mi pana… mi nombre es… “TAL”

- Gracias señor “TAL”

Y del mismo modo en que llegaron se fueron.  Sin que nadie supiera por dónde pasaron y sin que nadie los notara.  La chica se asustó mucho.  Media hora después del incidente seguía temblando.  El técnico me confesó que en más de diez años de montar microondas para las noticias, jamás había vivido algo así.  También se asustó.

Le advertimos al reportero que “por razones de seguridad” no hablara mal de los manifestantes. “Luego te explicamos”, le dijimos.  La transmisión se hizo sin mayores contratiempos.  Todo estuvo listo apenas unos segundos antes de la hora pautada.

Tomé mi celular y “tuitié”: “Acabamos de comprobarlo una vez más… Todos queremos lo mejor para este país… Esa es la consigna que nos hará reencontrarnos”.

Menos periodismo y más corrupción, un artículo de Sergio Dahbar

Escrito por jnievesmontero el Agosto - 1 - 2009 1 Comentario

Cartel mapa de medios de comunicación en VenezuelaNo abundan los trabajos reflexivos sobre la naturaleza del oficio periodístico y las consecuencias de su crisis actual en medios de comunicación masivos. O bien porque resultan extensos y cada día existe menos capacidad para publicar debates. O bien porque los editores se encuentran demasiado angustiados con los recortes financieros, la caída de la circulación y la desaparición de la publicidad, como para pensar en lo que deberían estar pensando.

En Letras Libres, raro oasis mexicano en el magma de las revistas latinoamericanas, dirigida por el ingeniero e historiador Enrique Krauze, apareció un artículo de esos que ya rara vez se suelen publicar. Lo firma Paul Starr, profesor de comunicaciones y asuntos públicos en la escuela Woodrow Wilson, de la Universidad de Princeton. Y posee un título sugestivo: “Adiós a la era de los periódicos: bienvenida la nueva era de corrupción”.

Especialista en medios y periodismo, autor del libro Freedom’s Power (Basic Books, 2007), Starr confirma la siguiente especie: “Entre más baja resulta la circulación de periódicos en un país, más alta es la posición de dicho país en el índice de corrupción”.

Esta no es idea que Starr pone en circulación porque le parece ocurrente: es una reflexión central en su interesante y cautivador trabajo que se apoya en un estudio de 2003 realizado por The Journal of Law, Economics, & Organization, por Alicia Adsera, Carles Boix y Mark Payne, en donde rastrean la relación entre corrupción y libre circulación de periódicos.

Como agrega Starr, una prensa financiera comprometida es más susceptible de ser una prensa éticamente comprometida. Ahí es donde está el detalle. Los diarios se encuentran en el mundo entero en crisis. Pocos han superado esa primera conmoción que implica ver disminuidas sus plantas de periodistas, o recortados los sueldos para sobrevivir la hecatombe financiera. Menos aún han logrado entender que si no se adaptan a los desafíos que impone la red, desaparecerán como los dinosaurios.

Existe demasiada rabia en la sociedad contra los medios como para justificar esta crisis con estas palabras: “Lo merecían, dejemos que sean ellos los que sufran ahora”. Pero semejante reclamo es lo que llaman alegría de tísico.

Lo que perdemos todos es algo que vale demasiado como para hipotecarlo con un resentimiento pasajero. La investigación que siempre ha desvelado a los corruptos, porque pone en evidencia sus chanchullos con el Estado y con la empresa privada, para engordar sus alforjas con sobreprecios y otros negocios turbios.

Quiérase o no, los medios constituyen una parte esencial de cualquier sociedad.

Han sido los ojos de la comunidad frente a malos desempeños públicos, la posibilidad de controlar a los abusadores, una suerte de sistema cívico de alarma, como lo llama Paul Starr. En Venezuela el tema posee una vigencia alarmante: no sólo porque la crisis económica afecta la calidad del periodismo que podría servir de auditor social. Sino porque el gobierno de Hugo Chávez, con su naturaleza autoritaria, desea arrodillar a la profesión.

RCTV perdió la concesión; Venevisión optó por el nicho de las comiquitas; Globovisión pende de un hilo porque tubearon al Estado informando sobre un sismo; Unión Radio ha sido visitada por funcionarios del Estado con grabaciones puntuales de programas que el Gobierno considera incómodos. Los medios impresos, que marcaban la agenda con grandes investigaciones sobre casos de corrupción o ineficiencias del Gobierno, sufren los embates de la crisis económica y en algunos casos son adquiridos por grupos que desean enfocarse en el negocio (no se sabe de quién).

El caso venezolano sirve para justificar con muchos otros ejemplos mundiales el artículo de Paul Starr. El cuarto poder, o bien por la crisis económica o bien por la presión de gobiernos autoritarios, dejó de ser lo que era. Lo que sin duda tendrá efectos nefastos en la sociedad. Starr propone, para evitar que se profundice la corrupción, utilizar el poder que antes detentaba el periodismo de otra manera. La última frase de su trabajo es lapidaria: “Nuevas tecnologías no nos despojan de nuestras viejas responsabilidades”. Quizás haga falta algo de creatividad, que siempre sale a flote en tiempos totalitarios. (vía El Nacional)

Foto: LuisCarlos Díaz CC

Entrevista a Carlos Correa: “Agresión a la radio provocará rechazo y movilización popular”

Escrito por Redacción Gentedeapie el Julio - 16 - 2009 Comentar

Entrevista hecha por Roberto Giusti en el diario El Universal. Domingo 12 de julio de 2009

Carlos CorreaLa arremetida contra los medios de comunicación privados, ahora enfocada en la radiodifusión, es una medida impopular que va a generar rechazo y tendrá consecuencia políticas, según advierte Carlos Correa, Director Ejecutivo de la ONG Espacio Público e investigador de la Universidad Católica. Correa analiza los anuncios hechos por el ministro Diosdado Cabello como un elemento que forma parte de una estrategia global (ley de delitos mediáticos, electoral, de educación) y señala la debilidad jurídica de las normas anunciadas contra los radiodifusores:”el presidente dijo que era un tema de renovación de permisos, como si las víctimas, en este caso los radiodifusores, fueran los victimarios porque estarían operando una serie de frecuencias sin permiso y eso no es cierto. Casi todas las emisoras tienen reconocimiento jurídico e incluso pagan impuestos.

-La acusación más seria es que en el país existe un latifundio radioeléctrico.

-Si eso es así que apliquen la ley de telecomunicaciones, según la cual una sola persona no puede ser propietaria de más del diez por ciento del espectro.De manera que todo esto no responde a una artimaña de carácter legal, sino a una estrategia política asociada a la intención de vulnerar la libertad de expresión. Por eso es importante que las propias radios expliquen a sus audiencias la naturaleza del problema, pues así podrán tener una mayor conciencia de lo que se persigue.

-¿Cuál es el status de las 240 radios y de los 45 canales de televisión comprendidos en los anuncios de Cabello?

-Todavía no sabemos cuáles son las estaciones que están siendo afectadas. Eso genera mucho nivel de incertidumbre y limita las posibilidades de que la gente se organice y pueda actuar. Frente a eso ya estamos informando a las instancias internacionales por qué no se trata de un intento de regulación legítimo sino un mecanismo para vulnerar las posibilidades de la libertad de expresión.

-¿Cuando se pretende intervenir en las cableras se estaría afectando las transmisiones de los canales fuera de la jurisdicción del estado venezolano? ¿Tendrían estos canales que transmitir las cadenas presidenciales?

-En el documento en consulta, conocido el pasado viernes, se plantea obligaciones a los canales con un porcentaje de producción nacional. Y esto tiene nombre y apellido: RCTV Internacional y Venevisión Internacional. Quizás esta última tenga un mayor volumen de producción en los EEUU, pero la producción de RCTV es, casi toda, de carácter nacional. El propósito es que estos canales transmitan las cadenas e incorporen a los productores independientes. Pero la cadena es una restricción ilegítima a la libertad de expresión porque obliga a todo el espectro radioeléctrico a transmitir un mensaje único. Así se censura la diversidad de mensajes. En toda América Latina no hay cadenas de la naturaleza y con la frecuencia registradas en Venezuela.

Siga leyendo la entrevista en la web de El Universal.

Carlos Correa es director de la ONG Espacio Público. Es el profesor de ética en el programa de formación de la Gente de a pie.
Sígalos en Twitter: @ccorreab y @espaciopublico

Somos la Gentedeapie
 

Comentarios Recientes

En Gente de a pie nos proponemos ensamblar dos grandes potencialidades: la generación de un nuevo espacio de información y promoción de venezolanos interesados en la democracia como sistema de gobierno, y, la utilización sistemática de nuevas tecnologías multimedia. ¿El añadido? ¡El trabajo en red!

Queremos más gente en Internet produciendo contenidos que narren este país. Ya es hora de romper un poco los dos discursos únicos que parecen ocupar toda la narrativa del proceso venezolano. Queremos potenciar nuevas voces, dotarlos de más herramientas y brindarles un soporte en el ciberespacio hasta que funden su propio puerto.

Comentarios Recientes

Menos periodismo y más corrupción, un artículo de Sergio Dahbar

On Ago-1-2009
Comentado por jnievesmontero

A cuenta gotas se hace peso

On Ago-10-2009
Comentado por Andrea Rebolledo

Lo que el venezolano no ve

On Jul-30-2009
Comentado por Maria Esperanza Farias San Vicente

¿Sentirse libre es lo mismo que ser libre?

On Ago-7-2009
Comentado por Mery Veloso

Crónica de Caracas: Gesto

On Ago-21-2009
Comentado por Redacción Gentedeapie