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Septiembre , 2010
Lunes

Gente de a pie

Infociudadanía desde Venezuela. Periodismo ciudadano y tejido de redes para nuevos infociudadanos

Texto colaboración del periodista Sebastián de la Nuez La otra mañana en el semáforo frente a la ...
Artículo publicado el domingo 12 de julio en el diario Últimas Noticias. Lo reproducimos íntegro porque ...
Tranquilamente en la ciudad, ante un paisaje hermoso, La Luna y La Noche conspiran; para ...
Hay empresas que luego de haber llegado a ser grandiosas terminan despareciendo o se vuelven ...
"Si es cierto que en cada amigo hay un enemigo potencial ¿Por qué no puede ...
La escritora chilena, Isabel Allende, cuenta en el foro de TED una gran historia sobre ...
El viernes 31 de julio comenzó una carrera colosal a favor de la libertad de ...
Mucho se habla y se solicita a la Organización de Estados Americanos (OEA) que designe ...
Acontecimientos recientes muy cercanos a mi entorno, me hicieron reflexionar hasta dónde los venezolanos están ...
¿Qué esta pasando en América Latina con la libertad de expresión? Será que los presidentes ...

Información: la verdadera revolución social

Escrito por María Eugenia el Octubre - 7 - 2009 1 Comentario

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¿Qué esta pasando en América Latina con la libertad de expresión? Será que los presidentes definitivamente tienen la virosis del “impolutismo severo” terminología auténticamente endógena, que se me ocurre por eso de impoluto. (Limpio sin manchas, según la Real Academia Española), o es que el populismo se ha contagiado por estas latitudes, más que el virus de la influenza H1N1.

Esta nueva manera de acallar lo que no les gusta que se diga, va directamente en contra de los ciudadanos. No se puede seguir apabullando a la libertad de expresión, pues ella representa “la voz de las masas”.

Será que es una nueva enfermedad infecciosa, que está causando furor en las pasarelas presidenciales y va tomando un matiz de reyes y reinas, que se creen intocables en sus reinados y quieren imponer los hierros del silencio, a todos los que se vieron de pronto, atados a su magnánimo reino.

No se puede permitir que se enmudezcan las voces discrepantes, que colocan en la boca común, los buenos o quizás no tan buenos meritos, de los distinguidos personajes de la realeza gubernamental.

Ellos, que han sido elegidos para gerenciar la empresa de sus países  - ya que cada país pertenece a cada uno de sus ciudadanos - son las personas que deben brindar sus mejores oficios a esa labor en común “llamada patria”.

No es meritorio voltear las cosas a conveniencia de unos pocos “con poder otorgado” y en contra de unos muchos  “con poder subyugado”.

Si la excusa radica en que los medios de comunicación forman matrices de opinión no veraces, o que proceden para ventaja de si mismos o de otros, o que van en contra de algún ciudadano del estado, llámese: presidentes, ministros, jueces, policías, militares, o cualquier ciudadano del poder público, existen mecanismos ajustados a derecho para sancionarlos por la falta cometida. Pero lo que no existe es el prohibir el derecho que tenemos todos a estar informados, de los trapitos blancos, rojos o negros, que se encuentren en la lavadora de aquellos que están ejerciendo una función de servicio público y a la cual accedieron por voluntad de la mayoría de sus pueblos.

¿Será que tenemos que inventar una vacuna para colocársela a los señores presidentes antes de que se apoltronen en las sillas del trono, para evitarles la embestida del malévolo virus y entiendan sin derecho a pataleo, que ellos son nuestros representantes y nunca nuestros amos?.

¿Será una nueva epidemia que cada vez se está haciendo más contagiosa entre nuestros presidentes y esta llevando a terapia intensiva a muchos medios en América Latina? Si es así;  tal actitud solo puede indicarnos que las cosas no se están haciendo bien…

El silenciar a los medios de comunicación,  a punta de leyes aprobadas por una mayoría legislativa del momento y no enfrentarlos con las acciones comprobables, es un mal que no trae beneficios a los países y mucho menos a sus gobiernos.

En pleno siglo XXI, donde las comunicaciones van marcando la vanguardia entre los habitantes del mundo, resulta incoherente - para no decir otra cosa - que se esté dando este efecto de regulación tan burdo.

¿Es acaso que las ideas no les dan para defender como debe ser sus administraciones, o es qué en realidad la cuestión es tan sórdida que no les queda más remedio que hundir en el fango de un mutismo impuesto,  todas las informaciones que no les favorezcan?

Esta situación va en contra de la evolución, si bien los medios de comunicación son un poder a nivel mundial, no es haciendo leyes, alienando cerebros o amordazando plumas que se le hace frente. Eso es una especie de auto confesión de su temor y el que no la debe no la teme.

Hay suficientes formas legales para desmontar con hechos veraces, que lo que se informa no es la verdad y por lo tanto se pueden aplicar las sanciones correspondientes a los que cometan la falta.

Cada quien es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice … o como dicen por allí, unas palabras sabias… “por sus frutos los conoceréis”. Pero si se toma la medida de silenciar a punta de poder, a esas multiplicidad de voces que expresan o denuncia (bien sean verdades o mentiras)  y no se deja a las personas discernir al respecto ¿Cómo se va a hacer, para que tengan un criterio propio, para que no se equivoquen cuando por medio del voto, elijan a quienes van a ser sus gobernantes por un determinado periodo de tiempo?

Siempre se ha dicho que la información es la mayor de las fuerzas y quizás, por este motivo los que se adueñan de ella, la quieren controlar tanto.

Es como si el ser humano atentase constantemente contra si mismo, tratando de guardar en el banco del “mío solito”, toda la información para mantener a favor el crédito deudor del dominio de los ignorantes.

El mundo tiene que ir en evolución, tiene que romper las normas que aprisionan la inteligencia y el desarrollo del colectivo, tiene que humanizarse, educarse y enseñarse a así mismo para dar la opción por igual a todos los seres del planeta.

Es aquí, donde la información es la clave para alcanzar ese crecimiento, es la única manera de liberarse de las cadenas impuestas por tantas organizaciones, gobiernos, sectores de poder, etc., que han hecho del poder “el dominio del hombre por el hombre”.

Un mundo informado, es un mundo más pensante y esto a su vez crea mayor oportunidad de desarrollo para todos. ¿O es qué simplemente el juego macabro consiste en que unos pocos manejen el destino de mucho, para que sigan las diferencias enlutando a la humanidad?

La libertad es algo inherente al ser humano, y ese derecho debería ser el objetivo común de todo ser viviente, ese es el verdadero camino para desarrollarse en conjunto como ciudadanos del mundo.

Hoy la tecnología esta abriendo una luz, en vía de ese camino y en el cual, la ocasión se propone para todos por igual.

La web 2.0 es prueba de eso. Precisamente en estos tiempos de apertura y oportunidades independientes para cualquier mortal, es que los gobiernos están tratando de cerrar las puertas a las mayorías. ¿Será que quieren que sigamos sometidos a sus egoísmos y ambiciones personales?

No debemos claudicar y dejar que se nos siga utilizando, ya que la misma inteligencia humana se ha zafado de las limitaciones impuestas por los poderes del mundo. Tenemos derechos merecidos, al igual que deberes recibidos y queremos estar informados para poder comprender por cuenta propia y actuar con conocimiento de causa, para ayudarnos “todos” a formar y participar activamente de un futuro mas digno, para cada uno de los habitantes del planeta.

Ya es hora de que se nos deje ser, que se nos escuche, que se nos tome en cuenta y que se nos permitan formarnos en base a nuestras propias conciencias, esas que deben estar rivalizadas solamente por el buen accionar para con nosotros mismos y para con los demás.

Déjenos comunicarnos libremente, déjennos debatir las ideas para formarnos un criterio personal, déjenos pasar de ser utilizados, a ser útiles, déjenos pensar libremente y concluir por nuestra propia sapiencia, déjennos estar informados de todo, para poder accionar a favor del bien del colectivo, déjenos crecer en comunidad y no bajo el mandato de algunos.

En conclusión: déjennos informarnos para aportar soluciones en paz y lograr hacer en conjunto la verdadera revolución social.

En Venezuela la libertad de expresión está en emergencia

Escrito por Orlanis el Agosto - 19 - 2009 12 Comentarios

Desde hace algunos días en mi cabeza revolotean ideas para plasmar esta sensación de impotencia que se siente cuando un derecho tan fundamental como la libertad de expresión es vulnerado. El siguiente texto no pretende ser un manual de conducta de los venezolan@s, pero sí un ejercicio para la reflexión ante la crisis que vive el país.

Sostiene Fernando Savater que no basta con ser humanos tenemos que humanizarnos, y es justo allí donde debemos detenernos a pensar, ¿Qué es lo que estamos haciendo por nosotros y por lo demás? Pues, lo que tú, yo y TODOS los venezolanos hagamos en pro de ser mejores ciudadanos será determinarte para el futuro inmediato, y es que en un país polarizado como el nuestro y donde de lo mediático esta de moda, “ser persona” no basta  hay que luchar sin tregua por ser buenos ciudadanos.

¿En que consiste eso? Simple, en no recostar nuestros deberes en los otros y en defender nuestros derechos con el mismo coraje con el que resguardaríamos a un ser querido. Señora ama de casa, señor taxista, amigo universitario, empleado público, adictos a la web 2.0, intelectuales, y demás personas que deseen voluntariamente adherirse a esta deliberación, tengamos la voluntad y la valentía de defender desde la trinchera que sea, lo mas sagrado después del derecho a la vida, que es el derecho a expresarnos libremente.

Pero hagámoslo de verdad, con el corazón en la mano, con el ímpetu del que está enamorado, con la fe que le tenemos a esta patria, no permitamos que la irracionalidad prive, no asintamos como cotorras lo que dijo el “líder” o lo que escuchamos por los medios de comunicación, más bien debatamos, analicemos, comparemos con cabeza fría y no con los sentimientos, porque es necesario luchar -hoy más que nunca por la libertad de expresión.

Prohibido olvidar

Hace dos años fue RCTV canal con el que particularmente tuve serias diferencias por la manera en la que abordaban los temas políticos, ¿pero acaso eso me da derecho aplaudir su cierre? Hoy son 34 emisoras de radio, a las que no dudo que tal vez se les venció la concesión, no todas las escuchaba, ¿pero acaso eso me da derecho aplaudir su cierre? Definitivamente no. Y es que en la diversidad de opiniones, en la pluralidad de ideas, nos gusten o no yace la verdadera libertad de los ciudadanos.

Gente de a pie no nos limitemos aplaudir o deplorar las actuaciones de Conatel desde el sofá de nuestra casa, asumamos una posición crítica ante estos hechos, que desde mi humilde opinión no solo cercena a los medios, ni a los periodistas sino a cualquier persona. Ejercitemos la ciudadanía respetando a los que comulgan con nosotros y a los que están en desacuerdo con nuestra posición, pero sin perder nuestro objetivo multiplicar al infinito nuestra voz para defender un país llamado Venezuela que se si todos ponemos nuestro granito de arena se puede escribir con la V de Victoria.

La consigna que nos hará reencontrarnos

Escrito por Pablo Sánchez el Agosto - 15 - 2009 3 Comentarios

“Si es cierto que en cada amigo hay un enemigo potencial ¿Por qué no puede ser que cada enemigo oculte un amigo que espera su hora?”

Giovanni Papini (1881-1956) Escritor italiano.

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-¿Ellos vienen con ustedes? -preguntó la conserje al ver de reojo a los tres tipos que estaban entrando por la puertecilla que daba al techo del edificio.

- No. Yo no los conozco -contesté mientras la muchacha volteaba asustada hacia el precipicio que teníamos adelante; el técnico que montaba la antena se hizo a un lado de inmediato, me pareció que (al igual que la conserje) buscaba como huir del lugar.

-¿Ustedes quienes son? -preguntó el que parecía ser el líder- ¿De qué canal son?

-Somos de Televen -contesté de inmediato acercándome a él-, mucho gusto. Pablo Sánchez, productor de El Noticiero -dije tendiéndole la mano para darle la bienvenida sin hacer caso de las pistolas que mantenían visiblemente ocultas en sus manos bajo la tela de sus franelas. Mi mano se quedó en el aire sin recibir respuesta…

La cosa ocurrió hoy hace ocho días. Llegamos a eso de las nueve de la mañana al Palacio de Justicia con la misión de montar la antena de microondas para transmitir en directo para El Noticiero de medio día lo relativo al juicio de Lina Ron.  Al llegar nos informaron que no había autorización de las autoridades para instalar las antenas en el sitio acostumbrado.  Ningún medio podría transmitir en vivo desde allí.  Sin embargo, eso no nos detuvo.  Si algo he aprendido en mi vida, es que la palabra “no” jamás es aboluta; siempre hay alternativas.

Cuando llegó el técnico decidimos improvisar.  Buscamos otro lugar para transmitir.  Luego de evaluar los alrededores, decidimos que un edificio cercano podría servirnos (aunque eso implicaba un mayor esfuerzo y ciento cincuenta metros de cable hasta el Palacio de Justicia).  Tras un breve intercambio de palabras con los inquilinos, logramos el permiso.  Eran las once de la mañana, el tiempo apremiaba.

La manifestación había tenido sus “altas” y sus “bajas”.  Los simpatizantes de Lina Rona habían estado coreando consignas como: “Comandante Lina Rona, aquí está su batallón” y “Liberen a Lina Ron”.  Las voces se mezclaban con el discurso de un anciano que hablaba a través de un megáfono tratando de mantener en alto el tono de la “protesta”.  Tras una hora y media, el sol arreciaba y se notaba cierto cansancio entre los manifestantes.  Dos hileras de motos estacionadas a los lados del tumulto, demarcaban el sitio.  De repente alguien gritó: “¡Fuera Globovisión! ¡Fuera RCTV!”  El tono de los presentes se elevó como no se había escuchado en toda la mañana.  El aire que se respiraba comenzó a hacerse más denso.  Los efectivos militares que resguardaban la entrada del organismo, exhibían ahora en sus chalecos pequeñas esferas negras que (sin ser un experto) reconocí como bombas lacrimógenas.

Tras examinar el techo del edifico supimos que el sitio era perfecto para la transmisión.  Fuimos a la camioneta a buscar los ciento cincuenta metros de cable y procedimos a la instalación.  La conserje se mostró muy amable con nosotros.  La vista de las torres de El Centro Simón Bolívar se apreciaban en su vencida magnificencia, así como el verdadero volumen de los presentes en la manifestación.  Yo charlaba con la chica mientras el técnico terminaba de cuadrar la imagen y calibrar los instrumentos cuando ellos llegaron.

El más alto era también el más delgado, el que habló conmigo tenía una pequeña cicatriz en el rostro (de esas que trasmiten de inmediato que la vida no ha sido fácil), el tercero se movía muy rápido en todas direcciones con una gorra puesta.

- Vimos una vaina aquí en la azotea…

- Tranquilo mi pana - le dije- sólo estamos instalando una antena para transmitir para El Noticiero del medio día. Es todo.

- Bueno ustedes son Televen… Televen ta yien porque po lo menos, ustés sacan dos de un lado y dos del otro ¿Mentienden?… eso sí, si hubieran sido Globovisión, NO los dejamos instalar na! Esa gente lo que hace es sembrá el terror y manipular y uno no sabe pa que van a usar lo que graban.

- Mi hermano -contesté al fijarme en la convicción de su mirada fija en mí- si de algo estoy convencido por lo que usted dice -y lo dije muy en serio- es que usted, al igual que nosotros, sólo quiere lo mejor para este país -volví a tenderle la mano al final de mis palabras, y esta vez me la estrechó.

- Chamo le voy a decir una cosa -contestó- yo soy chavista radical… yo no como coba al momento de tener que hacer lo que sea para defender este país.

- Nosotros tenemos que promover la paz -dije- es parte de nuestra función como medios. El periodismo debe ser un Periodismo de Paz -no pude evitar sonreir ligeramente al acordarme de Luis Carlos.

- Chamo… chamo… así mismo es ¡Vámonos! - le dijo a sus compañeros.

- ¡Hey! -dije yo sin aguantar el impulso- mi nombre es Pablo Sánchez -repetí-, cuando quieran estamos a la orden…

- Mi pana… mi nombre es… “TAL”

- Gracias señor “TAL”

Y del mismo modo en que llegaron se fueron.  Sin que nadie supiera por dónde pasaron y sin que nadie los notara.  La chica se asustó mucho.  Media hora después del incidente seguía temblando.  El técnico me confesó que en más de diez años de montar microondas para las noticias, jamás había vivido algo así.  También se asustó.

Le advertimos al reportero que “por razones de seguridad” no hablara mal de los manifestantes. “Luego te explicamos”, le dijimos.  La transmisión se hizo sin mayores contratiempos.  Todo estuvo listo apenas unos segundos antes de la hora pautada.

Tomé mi celular y “tuitié”: “Acabamos de comprobarlo una vez más… Todos queremos lo mejor para este país… Esa es la consigna que nos hará reencontrarnos”.

Latifundio mediático

Escrito por Juan Briceño el Agosto - 5 - 2009 Comentar

burro¿Será que estamos jugando a ponerle la cola al burro y no lo sabemos o no nos damos cuenta? ¿Será que estamos en una dimensión desconocida como la desaparecida serie de ciencia ficción? Lo cierto es que aun nos siguen viendo la cara de conejos o bolsas para hablarles claro y pelao, como decía mi viejo.

Comienzo con estas interrogantes porque asistí por carámbola a un foro que se estaba desarrollando en El Hatillo, donde estaba abierto un debate sobre la situación tan molesta que afecta a varias emisoras de radio, y es que mi pregunta es la siguiente: ¿Vamos a seguir permitiendo perder espacios de comunicación?

¿Cómo es que se puede arremeter contra un conjunto de emisoras de radio bajo la premisa de que forman un latifundio mediático?

Como el sketch de los colombianos de Radio Rochela ¿Y latifundio no es una gran extensión de terreno ociosa? Si trasladamos esa definición y tratamos de hacer una pseudo mezcla entre mediático y latifundio nos da algo diferente a lo que existe actualmente, esas emisoras brindan un servicio muy útil a los conductores que se enfrentan diariamente al congestionamiento vehicular que se arma en cada arteria vial que imaginemos, por mencionar uno de sus usos, entonces ¿Cómo van a ser ociosas?.

Aprovecho para dejarles acá un sitio donde pueden revisar este proyecto de Ley de delitos mediáticos o porqué no la bautizamos de una vez como Ley Censura.

Los sonidos del silencio…

Escrito por María Eugenia el Agosto - 3 - 2009 11 Comentarios

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Suena el despertador. Es hora de comenzar la carrera, para poder llegar al trabajo. Levanto a los muchachos, para que se vistan. Voy corriendo a la cocina, lista para preparar el desayuno después de dejarle la comida a mi gato.

Prendo mi compañera, ésa que nunca falta. Ella conmigo siempre. Nunca me ha dejado. Con ella lloro, río, me amotino y me calmo. Es mi amiga todo terreno: mi panita “la radio”.

¡Sorpresa! Hoy no es un día normal. Al escuchar a mi compinche, con gran aturdimiento, siento que hay un silencio latente en mis oídos acostumbrados a otra cosa. Me digo: ¿Dónde está mi musiquita, mis noticias, mis emisoras? ¿que pasó? ¿Será que aún estoy dormida?

Busco mis programas, mis amigos mañaneros, mis compañeros de siempre, y no hay nada. Con espanto me doy cuenta que le cambiaron el dial a mi vida. Que tengo una tortura en mi casa. Voces que dicen lo mismo, que hablan del mismo hombre, y con las mismas palabras, todo es un grito al unísono. Ya no hay rock, ni reguetón, ni mi salsita sabrosa, ni boleros llorones, ni baladas, ni noticias, ni mi música clásica. Sólo programas que reflejan lo mediocre del engaño. Lo malo de la escasez creativa. Lo terrible que se escucha lo improvisado. ¿Será que la radio es la televisión y la televisión es la radio y los dos son el gobierno y el gobierno es el estado, y el estado es el señor?

¡Dios! Se me caen los cabellos, se me explota el microondas, los chamos piden el desayuno. Mi pareja se levanta con cara de marido bravo, (esa que pone cuando no quiere que le pregunte, por qué carrizo llegó tarde) y yo… allí en mi colapso…

Los miro y les digo a todos, la radio se ha silenciado en una sola frecuencia, en un sólo monólogo largo, que habla de admiraciones, que no se parecen al caso de mi cuñado: hace un mes lleva un duelo, porque le mataron su muchacho. Ni al de la vecina, del apartamento ocho, que tiene más de dos meses, esperando por la operación de su mamá, y vive día a día el viacrucis del caos, del sistema hospitalario. Los observo a todos con furia y entiendo que nunca me he volteado para ver lo que pasaba. ..No me había tocado… Les digo que estoy de huelga y duelo. Que no hay comida, ni trabajo, que hoy yo me di cuenta, de la indolencia que he llevado, por creer que lo tenia todo, y que a mi, “esos problemas políticos, de los que tanto se decía por allí” nunca me llegarían a afectar en mi burbuja confortable, de intimidad y elección de vida.

Me digo, con interna tristeza, que equivocación tan grande. A mi compañera de tantos ratos, hoy la han silenciado, y con ella mis mañanas, mi expresión, mi poder de decidir… es que son, tantos y tantos años…

Me siento desarraigada, de mi vida cotidiana, ya no sé si estoy en mi patria o en un lugar prestado. Siento opresión en todo, al pensar lo sola que me he quedado. Una reflexión interna, sale como voz de algún lado “atormenta mi conciencia”. Se repite una y otra vez …Te han quitado el país y tú ni cuenta te diste, te quitaron tu cómplice solidaria y te dejaron colgada, en una cadena perpetua, que se pierde entre la nada.

Suena el despertador….

Somos la Gentedeapie
 

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