La Web 2.0 es conversación
Pasó así. Buscando el resultado oficial de las pruebas internas de la Escuela de Comunicación Social en la UCV, me topé con un cartel que invitaba al “Cotorreo Publicitario”. El título de TSU en Mercadotecnia, mención Publicidad me hizo clic y me empujó al salón. Era el Auditorio de la Facultad de Humanidades y Educación donde se daba un encuentro que fue mi primera vez en varios sentidos: mi primera asistencia a un evento en la UCV como alumno (recién aceptado), mi primer encuentro con algunos de los profesores que me iban a dar clases y mi primer encuentro con un concepto revolucionario que, convenientemente, ha marcado el resto de mi vida profesional y académica: Internet como catalizador del diálogo.
Viendo las cosas en retrospectiva, me doy cuenta que aunque aquella ponencia hizo explotar la cotufa en mi cerebro, no sabía en realidad cuán revolucionario era lo que estaba escuchando. Posiblemente aún no lo sé, pero ya estoy metido en ello y sé que será por algo. El asunto es que en aquella ponencia titulada “Los Mercados son conversaciones”, Andrea descubría para el público un texto escrito a cuatro manos por un Economista, un experto en Computación, un Periodista y un experto en Tecnología. Rick Levine, Christopher Locke, Doc Searls y David Weinberger habían descargado su odio al Marketing tradicional, heredero de la locura manipuladora de masas de los años 50, lo mezclaron con su fascinación por lo que creían que era el futuro, Internet, y emulando a Martín Lutero, escribieron un manifiesto en el año 1999 compuesto de 95 tesis o enunciados al que decidieron llamar: Cluetrain Manifesto.
El Cluetrain Manifesto -al que llamaremos a partir de ahora: Manifiesto del Tren de Claves-, fue el primer texto escrito que reconoció el poder de Internet como medio de expresión de un grupo numeroso de personas que no tenían, hasta ese momento, como expresarse. Personas agrupadas en categorías artificiales, tales como “consumidores”, “audiencias”, “target”, “puntos de ratig”, “masas”, ahora podían ser tratadas como individuos sin que las grandes corporaciones perdieran un solo numerito de esos que les encantan colocar en sus presentaciones en Powe
r Point. Tan solo tenían que montarse en ese Tren, un Tren que sí pasa varias veces por día y todos los días desde entonces y hasta hoy.
Es así como, luego de seis años, caigo en cuenta que el Mercadeo 2.0 nació antes que la Web 2.0. Me doy cuenta que ese Trencito fue pionero de lo que pocos años más tarde, conoceríamos como Redes Sociales, como programas P2P, como herramientas de interacción.
El Manifiesto del Tren de Claves fue un descubrimiento en mi vida. El Messenger, posible pionero de la Web 2.0, se abrió ante mí como una herramienta de mercado, de negocios. Y más aún, entendí casi de inmediato que cada una de las 95 tesis del Manifiesto podía acomodarse perfectamente en cualquier rama de la Comunicación.
La cosa fue casi automática. Después de esa ponencia abrí perfiles en páginas predecesoras de facebook como tubarranco.com y entumundo.net (Páginas de Web dating, les llamaban), abrí mi Blog, empecé a explorar las posibilidades de Internet con un apetito voraz. Empecé a descubrir-me y re-descubrir-me en una personalidad virtual. Comprendí aquello de que somos nosotros quienes humanizamos la Web y no al contrario. Convertí a la Web en mi profesión y en mi ámbito de socialización.

El destino jugó a mi favor y Andrea Hoare terminó dando clases en la ECS-UCV. Como actividad académica nació otro Blog donde se intentó aglutinar los pensamientos que giraban alrededor del descubrimiento. Ese blog se mantiene como una especie de archivo de lo que aún no se descubre. Luego nació ProMedio, suerte de espacio catártico dónde un grupo de compañeros decidimos hablarle al mundo político en tono de regaño. Un espacio que me ha ayudado a construir un concepto que sigo desarrollando: La democracia dialógica. Concepto que veo reflejado en mucho del pensamiento político de vanguardia y que, con la ayuda de los panas, algún día aterrizaré.
Lo mejor de la Web 2.0 es saber que no estás solo. Saber que en ese pequeño gran mundo de Internet, y fuera de él, hay gente con ideas tan o más locas que las tuyas, y que están dispuestos a compartirlas para que, juntos, podamos transformar el presente para que el futuro sea algo más o menos parecido a lo que queremos, pero siempre perfectible. La idea principal es simple: Los mercados son conversaciones. De allí, hagan ustedes mismos el ejercicio construyendo sus propias ideas 2.0: La democracia es conversación, La comunicación es conversación, Gente de a pie es conversación…
¿Qué dicen? ¿Conversamos?






En Gente de a pie nos proponemos ensamblar dos grandes potencialidades: la generación de un nuevo espacio de información y promoción de venezolanos interesados en la democracia como sistema de gobierno, y, la utilización sistemática de nuevas tecnologías multimedia. ¿El añadido? ¡El trabajo en red!