Vivo en un valle de balas
Domingo. Despertándome un poco más tarde, agarré el paquete de Tegretol, comprobé que sólo me quedaban dos pastillas y anoté de una vez en mi fiel Moleskine que debo comprar otras. Ya la lista de necesidades farmacéuticas está lo suficientemente grande como para atenderla.

Sin desayunar –como lamentablemente es mi costumbre- salí para el frigorífico y entre coplas llanerísimas, esperé paciente la atención de un carnicero que ríe tan bien como hace sus cortes, mientras transforma una pieza de seis kilos en milanesas, bistecs y otras providencias, que siempre ayudan a planear el menú proteico del mes. Pagué mi cuenta y cargué el peso acompañada de mi cuñado, que acaba de superar el terrible transe de un choque por una gandola que se salió de control en la autopista regional del centro.
Conversamos alegres sobre su bebé que es mi adoración, el motivo de las risas constantes en mi familia, pues ya arribó a sus 8 meses y por supuesto está replicando cuanta mueca observa o simplemente “le sale” en actos reflejo. Arreglé todo en el congelador, saqué lo necesario para cocinar, prendí el radio mientras buscaba uno de mis discos favoritos: Desorden Público en el Teatro Teresa Carreño, concierto al que fui y del que salí vibrando por los 18 años –en 2003- del grupo que más admiro de este país nuestro.
Elecé tiene el disco 1, así que me tocó escuchar el 2, rechistando por el desordenado uso musical de mi consorte, pero no hay cebolla, ají dulce, ni pimentón que se resista a mis decibeles mientras acompaño la voz de Horacio Blanco. Llamando a mis padres a comer, apagué el bochinche. Inevitablemente en el almuerzo renace el tema de la ley de educación, cínicamente promulgada en el mismo teatro del concierto, ayer tarde, en cadena de radio y TV, para que a nadie le quedara duda del vigor de la imposición legislativa más desoladora que nos haya tocado vivir con esta asamblea de protozoarios que cobran un salario por aplaudir y hostigar.
Fregué platos y trastos, asumí que prender la televisión no era una buena opción, que mejor me vendría caminar, aprovechar el pegoste de una ciudad de lluvias imprecisas y tráficos terribles, pero mía. Olvidé el cine en solitario y me adelanté, tras bajarme en Chacaito, a un trancazo de gente que se distribuía a placer entre un grupo de músicos peruanos, unos payasos más innobles que el mismo Popy y un vendedor de películas piratas.
Al terminar de subir la empinada avenida y ya sobre la Libertador, pasando una peluquería “Only for Chinos” –en serio-, apuré el paso pues curiosamente no había mucha gente. O bien, sí había alguien.
Un cretino se abalanzó sobre mí, tomándome por el brazo derecho, me gritó que le diera mi cartera, que me quedara quieta porque si no “¡ay!”. Su voz no sonó tan contundente, él tampoco estaba para saber que traía un contrarío enorme, que a la Ley de educación debe sumarle la ley de tierras urbanas, la de procesos electorales, el brutal asalto a 12 periodistas, la cantidad de lacrimógenas del mismo día, las amenazas de secuestro a seres que amo; la convicción de un fascismo que crece y no tiene vergüenza alguna en hacerse manifiesto en cada decisión de este gobierno-partido-fuerza armada. No. Él no tenía que saberlo.
Le grité. Me separé. Le dije que no iba a dársela, que buscara oficio y me dejara en paz. Que no me daba la gana. Mientras le gritaba, él se subía los pantalones una y otra vez, no sé si fue solo desconcierto o si en otras oportunidades le habrá servido como señal de intimidación. Tampoco me importó mucho. Si él hubiese tenido un arma, tenía que haberla usado desde el principio. Volvió a gritarme, me insultó con más rabia que al inicio. Y no me moví. No sé por qué, pero no me moví. Él comenzó a cruzar la calle y se volteó para continuar con su segundo asalto, el del ultraje con palabras. No me moví. Me crucé de brazos mientras esperaba que la distancia se hiciera mayor. Fue una estupidez, pero no me moví.
Todo me latía, durísimo. Llegó un mensaje de texto de Elecé y le respondí mientras me temblaba el pulso que estaba llegando, que por favor bajase a abrirme. Respondió un “ok” y por fin avancé hacia su encuentro. Los minutos, en clara correspondencia con la teoría de la relatividad, se me hicieron eternos. No bajaba, no llegaba, no aparecía. Y ahora sí me movía. Movía mi cabeza y mis ojos en todas las direcciones posibles. ¿Y si regresa?… Pues no le veo. Pero a Elecé tampoco.
Comencé a desacelerarme, pero la ira estaba allí, trasmutándose, recordándome cada injusta muerte que he tenido que leer, que vivir y asistir. La nuestra es una tasa de súper y sobrevivencia, una lotería. Vete tú a saber cómo te trata la fortuna en una violencia que arropa mucho más que nuestras emociones, porque no es un asunto de percepción sino de praxis. Es una licencia instalada en el imaginario de tantos tipos como éste, que acompasan el morbo y la nula compasión para asumir la vida del otro como nada.
En aquel concierto con el que cociné, en la canción “Valle de balas”, Horacio Blanco intercalaba la letra con una sesión de preguntas sobre la inseguridad, cuyas respuestas sólo transmitían la emoción de los fanáticos-víctimas en el teatro. En ellas declama:
“…porque lo que pasa, es que quienes vivimos en Caracas, estamos acostumbrados, tristemente acostumbrados, a ver armas, a escuchar balaceras, a ver muerto en la acera… y en cualquier esquina, sale una ratica…”.
Lo cantaba en el mismo Teresa Carreño donde anoche se vitoreaba una ley, legal pero ilegítima. Pues nos arrebataron la participación. Asaltaron nuestra educación. Embistieron nuestro derecho al diálogo.
Vivo en un valle de balas. Mi ciudad está brava, y yo con ella. Y me muevo, no me acostumbro; me encumbro y sigo. Aunque el plomo revienta y nadie se alarme más de la cuenta.
“Que santifiquen a José Gregorio, y el presidente pa’l sanatorio”
El video de aquel concierto
La canción Valle de balas inicia en el segundo 30”, las frases de Horacio comienzan en el minuto 2′50”.

















En Gente de a pie nos proponemos ensamblar dos grandes potencialidades: la generación de un nuevo espacio de información y promoción de venezolanos interesados en la democracia como sistema de gobierno, y, la utilización sistemática de nuevas tecnologías multimedia. ¿El añadido? ¡El trabajo en red!
Carlos Nieto dijo:
Que te puedo decir, al menos fue solo un susto y menos mal que estas bien a pesar del acto de heroicidad que no es como muy recomendable, pero bueno funciono y gracias a Dios esta bien…Un abrazo
Escrito el Agosto 16th, 2009 a las 20:39
Jorge dijo:
Definitivamente eso fue la gota que derramo el vaso, tantas cosas que han pasado. Si todas las personas reaccionaren de ese modo cuando nos quieren imponer o quitar algo Venezuela seria otra. Gracias que que no paso algo peor, que todo transcurrió sin ningún daño, que bueno que te encuentres bien
Escrito el Agosto 16th, 2009 a las 20:49
German Jimenez Marquez dijo:
Es posible que hoy hubiese podido ser uno de esos dias en que atender una llamada telefonica me hubiese podido haber cambiado el dia y la vida, gracias a Dios no fue asi… Gracias a Dios por cuidarte amiga mia… pero sabes cuando sientas que algo anda mal es porque seguramente algo va a andar mal… te quiero muchisimo y me contento no haber recibido ninguna llamada informandome de ti, no me alegra que hayas recibido tan desagradable susto, pero si me alegra leerlo tecleado por tus dedos, una vez mas te quiero amiga… CUIDATE
Escrito el Agosto 16th, 2009 a las 21:48
Curiosa dijo:
Que guapa es usted Mi Naky, pero es que uno nosabe cómo reacciona ante estas cosas. Yo recuerdo una vez haberme puesto de tu a tu con un motorizado que me quitó unos lentes de sol y de sólo pensarlo ahorita me da terror.
Guapa mujer, que con tanta rabia ese hombre no sabía con quién se metía tras una semana atiborrada de desvergüenza e impotencia.
Mi alegría es saber que estas bien.
Saludos a tu hermana y besos al sobri.
Escrito el Agosto 16th, 2009 a las 21:49
Mery dijo:
Naky,gracias a Dios lo puedes contar,otros no han sido tan afortunados inclusive siendo pasivos y ofreciendo todo sin resistencia.Leyendo tu relato,cada vez me convenzo que es impredecible como se va a reaccionar en un asalto. Sin duda hoy con toda la impotencia que sentiste y el miedo,quedo impune un delito y quizàs otra persona no corriò con tu misma suerte.Me alegro que estès bien,con la misma fuerza
e inquietud de ser la Naky alegre, luchadora que no descansa y en los peores momentos no se doblega para hacer el Periodismo Ciudadano de Gente de a pie, que denuncia realidades y alza su voz de protesta.
Un abrazo amiga.Cuidate!
Escrito el Agosto 16th, 2009 a las 21:54
Yimmi dijo:
Lo he contado varias veces, me hace gracia, aunque no debería. Le pasó a mi hermana y sigue así:
Tengo un hermano preso, aunque el motivo de su privativa de libertad no es el más justo, debo reconocer que no es un caballero buena conducta el hermano mío. Tengo otra hermana, libre y acuariana como yo lo que la hace rebelde por naturaleza y desafiante por convicción, aunque más valiente de lo que yo podría ser en situaciones así.
Mi hermana baja temprano, tempranísimo del barrio El Limón a Catia para ir a trabajar. Son las 5:00 a.m.
Se acerca un tipo en moto, pistola en mano sin desenfundar de la pretina del jean y le dice a mi hermana que entregue su cartera. Mi hermana le replica, no de muy buena gana, que se espere allí porque ella va a sacar su cédula “porque sacarla de nuevo es una ladilla”. El tipo enfuerece y saca la pistola preguntando sí es que ella quiere que la mate (pregunta tonta por demás) Mi hermana le sigue replicando: “¿Y tú crees que yo no he visto pistolas? Tu pistola no me asusta”.
El malandro sorprendido le arranca la cartera, enciende la moto y arranca. Mira dentro de la cartera y se regresa a donde está mi hermana. Acto seguido le devuelve la cartera y le dice: “Tas clara que no te quería robar”, dejando a mi hermana en la parada con un gran signo de interrogación sobre su cabeza.
¿Moraleja? No creo que haya moraleja. Solo queda la convicción de que vivimos en un Valle de Balas… y que tal como le dije a Caplís una vez en una entrevista, esa es la mejor canción de DP.
Escrito el Agosto 16th, 2009 a las 22:28
Hernan Kofinke dijo:
Que bien escribes despues de un susto como ese¡¡¡¡¡¡¡ te felicito por poder canalizar todo eso y convertirlo en palabras… saludos HK
Escrito el Agosto 16th, 2009 a las 23:17
María Eugenia Parra dijo:
En un Valle de Balas hay mujeres cuatriboleadas. Un besote.
Escrito el Agosto 16th, 2009 a las 23:38
Pablo Sánchez dijo:
Después de leer esto llegué a una conclusión: Sería sumamente peligroso hacerle una broma pesada a Naky… si algún día se me ocurre hacerme el chistoso y simular que le robo la cartera sorpresivamente, sé que lo que me espera es una parranda e co$%@zos…
(por supuesto lo digo echando broma ;)… me alegra mucho que estés bien… cuídate ¿vale?)
Escrito el Agosto 17th, 2009 a las 3:22
Claudia dijo:
Tremendo artículo… me encanto, plazma la realidad de nuestra ciudad…
Escrito el Agosto 17th, 2009 a las 3:35
La rusa joropera dijo:
Puff…. es que nadie se salva???? y lo triste es que decimos que por lo menos no te hicieron nada…. y que solo fue un susto. Lo siento… siento que hayas tenido que pasar por ese mal momento… y si, si… eres una mujer cuatriboleada…
Escrito el Agosto 17th, 2009 a las 4:06
Willi dijo:
te felicito por tener suerte, te felicito por tu coraje, te admiro…
Esos son los problemas primordiales de Venezuela, no la educacion burguesa…
Darle oficio y trabajo a todos, darle perspectivas y un orden emocional al “pueblo”
Saludos
Willi
Escrito el Agosto 17th, 2009 a las 9:22
cruzado dijo:
Las palabras sombran, simplemente me alegro que te encuentres bien, lo mas importante
Escrito el Agosto 17th, 2009 a las 9:55
Maru dijo:
Naky! siento mucho que hayas pasado por semejante susto, gracias a Dios sólo fue eso, un susto, tuviste mucho guaramo para ponerte firme, sin embargo hay muchos que, siguen indolentes creyendo que nada les va a ocurrir y que todo seguirá igual.
Tienes razón, vivimos en un valle de balas, sin ir muy lejos, el domingo 10, asaltaron a mi tío y a mí prima a mano armada y en un tris le quitaron el carro a mi prima, lo pobre del susto no se podía controlar, le fallo el temperamento y como cualquier ser humano, presa del pánico comenzó a gritar, gracias a Dios que mi tío reaccionó con más calma, la cargó, la sacó del carro y sólo le quitaron el carro, que bien material al fin se recupera… Pero ya son muchos aquellos amigos, conocidos, etc, cada vez más cercanos los que sufren los embates de la delincuencia en este país… Y ante tanto atropello que hacer? Cuando TODO está en manos de un solo ciudadano??? Que se hace con eso???
Saludos y cuidate mucho!
Escrito el Agosto 17th, 2009 a las 10:13
Ricardo Andrade dijo:
Es terrible la cotidianidad de estos asuntos, pero fuera de eso, felicito a Naky no sólo por la valentía de resistirse -con inteligencia, no con temeraridad-, sino por la valentía y el buen tino de contarnos esta historia con amargura y buen humor, o mejor dicho, de transformar un despreciable acontencimiento en una historia bien contada.
Pensaba que mi tío era e lúnico que llamaba “protozoarios” a los diputados, eso me dio mucha risa… Y buenísimo lo del “Only for Chinos -en serio-” jajajajaja… habrá que darse un paseíto..
Saludos a elecé, y qué bueno que no fue peor!
Escrito el Agosto 17th, 2009 a las 10:29
martin dijo:
hola Naky, que fuerte leer estas palabras, gracias a dios que no te pasó más nada que lamentar (que chimbo estar en este punto, agradecer esta situación), un abrazo virtual y suerte!
Escrito el Agosto 17th, 2009 a las 11:15
JosemirMaldonado dijo:
Leo esto y se me arruga el corazón. No puedo sino imaginar lo indignada y aterrada que debiste estar y me entristece que la lista de injusticias crezca día a día.
Me siento afectada aun cuando creo que Dios está de tu lado. La fuerza de la maldad está para destruir y eso siempre será más sencillo que construír (por eso tanta gente lo hace), sin embargo tu haz asumido el arduo camino de crear, miro tus fotos en el corcho de la oficina y no me cabe duda de eso.
Tu quieres mantener la luz encendida que se va disipando en la penumbra y aunque tengas ganada una lucha contra la maldad que se debora al mundo, yo creo que Dios está de tu lado.
Sigue alimentándote de esa fuente de amor infinito, no dudes nunca que la guerra ya ha sido ganada y por favor, cuídate. Te quiero mucho.
Escrito el Agosto 17th, 2009 a las 19:07
Orlanis dijo:
Me alegro que no te haya pasado nada! tuviste suerte nunca se sabe de que serían capaz esos delincuentes. Me enorgullece saber que pese a tú rabia tú buena pluma prevalece para contar -lamentablemente- la cotidianidad del venezolano que sabe cuando sale de casa pero nunca cuando regresa.
Mil besitos
Escrito el Agosto 18th, 2009 a las 12:25
Beth dijo:
Me parece genial la forma en que pudiste hace casi agradable la narración de una terrible experiencia, yo en parte entiendo porque decidiste no darle la cartera ni tus cosas a mi me ha pasado pero lamentablemente la ultima vez q me robaron de manera “normal” llevaba un bolsito y a pesar que me negué y trate de abrazarlo como era de correa larga igual el cretino se lo llevo, lanzandome al piso por la fuerza del tirón y maltratando la mano con q agarre el bolsito, seria para q escribieras un libro si pudiéramos tod0s hacerte el cuento de nuestras experiencias, yo he sido asaltada 3 veces y la sensación de indefension es indescriptible, felicidades por seguir viva y estar entre nosotros escribiendo tan BIEN
Escrito el Agosto 20th, 2009 a las 21:19
Silmariat dijo:
Me deja sin palabras.
Es increíble como la vida se vuelve papelillo en una esquina. Como la violencia -en todas sus formas- se hace plato diario, en el único alimento -para algunos-.
Celebro que Usted esté aquí, demostrando que existe otra Venezuela. Más clara, con argumentos, con ganas de trabajar, con ganas de educar…
Usted es MUY especial.
Gracias!
Escrito el Agosto 25th, 2009 a las 15:10